Luap “Dobra”

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Un creador esperando a los músicos en un estudio casero del norte de España; un pueblo perdido entre valles y rotondas, un paisaje verde como Irlanda: nada más lejos del sol de Jamaica. En esta espera, Luap se dedica a tocar el bajo, samplear polvorientos vinilos, digitalizar alguna poesía y darle unos toques a una guitarra de segunda mano comprada en algún mercadillo. Momentos mágicos, es en esta espera, y en esta aparente contradicción de climas y paisajes cambiantes, donde se acumula, forma y crece la música de Luap. Música en un dique de reflejos: elementos naturales y orgánicos, cut-up electrónico en un disco que hay que saborear reposadamente y que nos habla de un músico libre de prejuicios. Soul electrónico humeante, dubificado, elegante y abstracto.

“Barcelona’s label spa.RK, the illustrious home of .tape., Bradien and bRUNA, among others, has just announced the impending release of the debut album by Cantabria-born Paul Herrera, a.k.a. Luap, a young bedroom producer and lover of reggae and black sounds who usually hangs out in that diffuse space that blends folktronica, modern urban dub, off-kilter downtempo, electronic funk and the most abstract and precious IDM.” (Playground Mag)

“Las melodías siempre disipadas (Beddi), bucólicas (Alegra, Arredondo) o en ocasiones extrañamente acuáticas (Wonder). Por momentos todo esto deja de ser un mero paseo panorámico para volverse en algo más abstracto, cadencioso y rizado. Gestsong 11 y Liendo Ritm por ejemplo, cuyos elementos rítmicos se realojan a su antojo, siempre toqueteados un punto arriba en el tono y el pitch, hi-hats de lo más fino y controlados en todo momento por sub-bajos claramente dub.” (Clubbing Spain)

“‘Dobra’, que es el nombre de una montaña, es un disco de dub que parece urbano por el tipo de sonido, pero que es campestre en la ejecución. Es el disco que sale cuando se ha escuchado un poco de dub del que antes hablábamos –el original de King Tubby, pero también el de Kit Clayton–, se recuerdan detalles de memoria, enciendes una L bien cargada y te pierdes en la nube del estudio de grabación durante horas. Es el disco que sale cuando los ojos se entrecierran y el sueño pesa, pero algo te obliga a seguir. Son 12 cortes y poco menos de 40 minutos que entran suave.” (Javier Blánquez, Playground Mag)

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